Rocé su mano con la única intención de tocar su corazón. Por el camino se quedaron, como migas de pan que van asegurando la ruta, momentos de timidez, dudas y algunos latidos de más. Busqué en su cuerpo un puzzle al que encajarme y un hombro en el que apoyar mis penas, encontré una mano que me va guiando dulcemente en el camino y que me deja libertad en los desvíos. Busqué unos brazos capaces de abarcar mis ganas y unos labios deseosos de elegir los míos. Encontré unas pestañas que al mirarme me elevan alto, unas pecas que parece que sonríen si las miro. Me vi en unos ojos negros, que son mi bufanda en los inviernos más fríos.
Hallé en sus pies un ritmo acompasado al mío, es para mí el mejor compañero de viajes. Nunca deja que se me enfríen los pies y es capaz, con una letra, de decirme más que con toda una frase, G.
Hallé en sus pies un ritmo acompasado al mío, es para mí el mejor compañero de viajes. Nunca deja que se me enfríen los pies y es capaz, con una letra, de decirme más que con toda una frase, G.
increíble...
ResponderSuprimirqué suerte tiene ese chico.