domingo 20 de junio de 2010

Maestro en el difícil arte de no mojarse bajo un chaparrón.

Lo de ayer no fue un concierto, fue un recital de toda la poesía y la belleza que reside en las palabras y que Sabina, un buen día transformó en canciones. Dicen que es su última gira grande, pero yo ya no me lo creo, Joaquín puede con todo y más.
Gracias a él aprendí a rimar cicatriz con epidemia, a que el maquillaje nunca apagara mi risa, a darme cuenta de que una casa sin ti es una oficina, a tomar un tequila por cada duda, a que me dieran las diez y las once y las doce..., a tomar pastillas para no soñar, a levantarle la falda a la luna. Gracias por llegar a tocarme con palabras.
Me olvidaba, sólo hay una cosa que me guste más que las letras de Sabina y son las letras de tu nombre, pero supongo que Joaquín sabrá perdonarme.
La princesa de la boca de fresa.

3 moras:

  1. Me habéis ganado las dos pero no estaba inspirada y Sabina no se lo merece. Como ya le he dicho a Nerea, volveremos a verlo =)

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  2. Aunque no llega a la altura de las palabras de EL MAESTRO, es cierto que tengo que recomendarte un libro.
    Por varias razones, pero entre ellas, porque me ha encantado, y creo que es pecado callarse los libros que te marcan por dentro, o que simplemente, cuando terminas de leertelos, acaban siendo uno de esos doce mejores momentos, libros, personas...

    Se llama "Todo lo que podíamos haber sido tú y yo, si no fuéramos tú y yo"

    Y entre las doce composiciones de palabras que más me han gustado en mis casi veintiún años, estoy casi segura, que las tuyas corretean entre ellas :)

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