miércoles 11 de noviembre de 2009

Quería.

Lo malo de poner a alguien en tu centro es que te lo encuentras hasta en las palabras, rodeando las letras, en los puntos suspensivos de las frases inacabadas. Te lo encuentras en las maletas que dan vueltas sobre la cinta transportadora de un aeropuerto, sobre el montón de cosas que dejas sobre la mesa, te lo encuentras en los zapatos con los que te tropiezas al levantarte. Cuando pones en tu norte a alguien que lo gobierne ves sus ojos hasta en el reflejo de la sopa, en la tapa de la mermelada; está en cada paso que das y en cada huella que pisas. Lo malo de regalarle días enteros es que tu noviembre se termina sin haber apenas comenzado, que los domingos desaparecen con una cruz del calendario. Lo malo de todo esto es que el mes de diciembre siempre termina llegando y el frío termina por conjugar el verbo querer en pasado.

domingo 8 de noviembre de 2009

Una casualidad

Se me han terminado el mismo día: la crema de dientes, el gel, el champú y el suavizante. Casualidades de la vida.

sábado 7 de noviembre de 2009

Cuba en el corazón

Necesitaba esto, necesitaba salir de la burbuja que yo misma me había creado Dejar de pensar en los demás, en importarme lo de fuera y empezar a pensarME, a pensar en mí. Necesitaba darme cuenta de que no soy el centro del universo, que hay mucha vida ahí fuera, que disfruto haciendo y escuchando lo que me gusta. Que algo indescriptible recorre mi cuerpo cuando escucho hablar de literatura, cuando me nombran Cuba, cuando las palabras me acercan más a cualquier desconocido. Necesitaba caminar por las mañanas, fijarme en la gente de alrededor, sonreir, disfrutar. Necesitaba volver a tener la sonrisa fija en la cara. No hay nada como sonreir para recibir cientos de sonrisas al día. Necesitaba esto, necesitaba contarlo. Necesitaba Cuba, necesitaba palabras, sonrisas. Y esto sólo lo han provocado unas conferencias sobre literatura cubana, los profesores de La Habana y las miles de sonrisas que he recibido de todos ellos. Sólo eso y a la vez Todo eso.

martes 3 de noviembre de 2009

"¿Sólo teneis libros?"

Esta única frase me ha hecho reflexionar esta tarde cuando una mujer ha entrado en una librería de libros antiguos de Zaragoza. Preguntaba por una especie de triciclo para su nieto y se ha extrañado ante la respuesta negativa del librero. Pues no señora, en una librería acostumbra a haber libros, de ahí su nombre. Es cierto que ultimamente cada vez hay en ellas más cosas inútiles, cada vez más maletines, puzzles, mochilas de ruedas... mientras que los libros van pasando a un segundo lugar. Echo de menos librerías en las que las estanterías lleguen hasta el techo y en las que el polvo y las telarañas se acumulen en las esquinas. Igual soy un poco idealista, igual los tiempos cambian, pero espero no tener que ver ningún triciclo en el estante de ninguna librería. Y sí señora, aquí sólo venden libros, no sé de que se extraña.

domingo 1 de noviembre de 2009

Aire Nuestro de Manuel Vilas


El jueves 5 de noviembre a las 19:00 horas presentación del nuevo libro de Manuel Vilas en el FNAC. Para leer el comienzo de la novela, titulada Aire Nuestro:


http://www.alfaguara.santillana.es/upload/primeraspaginas/978-84-204-2199-5.pdf

viernes 30 de octubre de 2009

Eso no se toca, eso no se dice, eso no se hace...





La niña que fui aprendió a no tocar, a no decir y a no hacer. Sin embargo, era sistemático, siempre que alguien te decía algo así, te entraban aún más ganas de toquetear, decir, hacer... el atractivo de lo prohibido. Sigo siendo una niña en algunas cosas y aún ahora, sigue apeteciéndome hacer lo que parece imposible, lo que está "prohibido". Si no se puede, lo intento. Si es muy dificil conseguirlo, pongo todo mi empeño. Lo imposible para otros, yo no lo quiero. Me gusta lo dificil y es que en cuentagotas busco el roce de lo prohibido para que me siga alimentando.


"Ha sido divertido me equivocaría otra vez."

jueves 29 de octubre de 2009

Todo es cuestión de actitud.

miércoles 28 de octubre de 2009

La música.

¿Qué tendrá la música que nos remueve lo más profundo de nosotros, nos revuelve las entrañas, nos hace pensar, replantearnos las cosas, dar vueltas y vueltas sobre un mismo tema? Qué tendrán esas canciones que nos cambiaron y que quedan ya ligadas a un determinado momento de nuestra vida. Por qué al escucharlas no vemos la canción, sino a las personas que nos acompañaron, los lugares en los que estuvimos, los momentos que pasamos acompañados de su melodía. Qué tendrán las letras de canciones que son poesías por sí solas, que tendrá la melodía que las acompaña meciéndolas en un dulce compás de canción de cuna o con un ritmo acelerado que nos pone las ganas en el cuerpo. Qué tienen las canciones que te impiden olvidar, que te hacen querer más, que te ayudan a pasar de largo, a vivir la vida, a comprender la nostalgia. La música nos da ganas, nos pone a cien, nos relaja, nos acompaña. Nos abandona encontrando siempre el punto exacto en el que tiene que desaparecer para dar paso a la acción, siempre se apaga sola en nuestra cabeza en el momento en el que necesitamos vivir y se enciende cuando no queremos escuchar más estupideces. Nota a nota y verso a verso nos guía por caminos llenos de pentagramas, letras, silencios, principios y finales que de algún modo no son más que senderos de vida concentrados en pequeños momentos.